El coronavirus golpea con dureza a las minorías británicas

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BIRMINGHAM, Inglaterra._ El mes sagrado del Ramadán ha empezado, y la mezquita Central Jamia Ghamkol Sharif en Birmingham debería estar llena de fieles. Pero este año, los que llegan son principalmente los muertos.

Aunque la mezquita en el centro de Inglaterra ha cerrado por la pandemia del coronavirus, su estacionamiento se ha transformado en una morgue temporal con espacio para 150 cuerpos.

El tanatorio gestionado por voluntarios, con sus carpas blancas, refrigeradores industriales y ordenadas filas de ataúdes, es una muestra del precio que se está cobrando el virus entre los musulmanes británicos y las comunidades de etnias minoritarias. Las dos regiones con poblaciones más diversas en Gran Bretaña, Londres y la zona de Midlands que tiene su centro en Birmingham, han registrado el mayor número de muertes en el brote.

Mohammed Zahid, un miembro de la mezquita que ayudó a instalar la morgue con una empresa de directores de funerarias musulmanes, dijo que el templo, en el distrito de Small Heath, con una mayoría de vecinos del sur de Asia, suele celebrar uno o dos funerales por semana.

En las últimas semanas “estábamos haciendo cinco o seis al día”, señaló.

“Se ve cómo sufren las familias”, dijo Zahid, de 44 años, ataviado con mascarilla, un overol y guantes mientras se movía entre los ataúdes.

Las normas de distanciamiento social aplicadas por el gobierno local sólo permiten hasta seis personas presentes por entierro.

“Especialmente cuando no pueden tener a sus primos y hermanos a su alrededor, se ha hecho muy difícil para la gente que ha perdido a sus seres queridos”, dijo Zahid, que ha perdido a dos tías por el COVID-19. “¿Qué le dices a una familia que tiene cinco hijos o hijas y algunos tienen que quedarse en casa?”.

La historia es similar en la cercana mezquita Green Lane, donde los ataúdes esperan apilados en la sala de oración. La mezquita suele celebrar unos 25 funerales al año. Durante las últimas tres semanas ha tenido cinco diarios.

Gran Bretaña ha registrado más de 20.700 muertes en hospitales por el coronavirus. Es probable que miles más hayan muerto en residencias de ancianos.

El virus ha afectado a gente de toda edad y condición, incluido el primer ministro, Boris Johnson, que pasó tres noches en cuidados intensivos. Pero las cifras apuntan a que los británicos de minorías están sufriendo un impacto desproporcionado.

El 16% de los fallecido en el país hasta el 17 de abril pertenecía a comunidades negras, asiáticas o de minorías. En torno al 14% de la población británica tiene esos orígenes, conocidos en Gran Bretaña por el acrónimo BAME.

En un dato aún más preocupando, datos de la Investigación y Auditoría Nacional de Cuidados Intensivos, un tercio de la gente en unidades de UCI por COVID-19 en Gran Bretaña no es blanca. Y muchos de los más de 100 trabajadores sanitarios fallecidos en el brote tenían raíces BAME.

El gobierno ha pedido a las autoridades de salud pública que estudien el impacto del virus sobre las minorías.

Se ha registrado una tendencia similar en países como Estados Unidos, donde un análisis de Associated Press reveló que en torno a un 42% de los estadounidenses muertos por COVID-19 eran negros, aunque los afro-estadounidenses suponen en torno al 21% de la población en las zonas analizadas.

En Francia, los barrios pobres y con mayoría inmigrante en los límites de París han sufrido los aumentos más bruscos de mortalidad desde el inicio del brote.

La tendencia podría deberse a factores complejos, indicó Kamlesh Khuntim profesor de atención primaria, diabetes y medicina vascular en la Universidad de Leicester. Aunque los a menudo, los estadounidenses negros tienen menos acceso a sanidad que sus compatriotas blancos, “en Gran Bretaña tenemos un servicio gratuito de salud, de modo que no podemos reducirlo sólo a desigualdades en la atención médica”, explicó.

Los británicos de minorías étnicas son más propensos a vivir en grandes familias multigeneracionales y residir en casas más abarrotadas, indicó Khunti. Muchos tienen empleos con una alta tasa de infecciones: médicos, enfermeras, taxistas y trabajadores de transportes.

En Gran Bretaña y en otros lugares, los negros y procedentes del sur de Asia también tienen una tasa mayor de enfermedad cardiovascular y de hipertensión, que se han asociado a síntomas más graves de COVID-19.

Otros alegan que el racismo es un factor. Gurch Randhawa, profesor de diversidad en salud pública en la Universidad de Bedfordshire, dijo que hay una amplia investigación indicando que las enfermeras y auxiliares sanitarios de minorías “a menudo reciben peor tratamiento que sus colegas”.

“En el contexto de la crisis actual, esto implica que podrían tener peor acceso a (equipo de protección individual), turnos más duros y una mayor exposición a pacientes de COVID-19”, dijo.

En la comunidad islámica de Birmingham, todo el mundo parece conocer a alguien que ha muerto. Haly Bano perdió a su tío, un taxista al que probablemente contagió un cliente.

Cuando Bano fue a comprar carne para una comida de Ramadán en el barrio de Sparkbrook, donde la mayoría de los vecinos tiene raíces en el sur de Asia, le sorprendió la cantidad de gente que llenaba carnicerías y supermercados. Algunos llevaban mascarillas, pero pocos seguían las instrucciones de permanecer a dos metros (unos 6 pies) de distancia.

“La gente no escucha”, dijo. “”Da mucho miedo y es muy peligroso”.

Los científicos creen que es probable que Gran Bretaña haya pasado su pico de infecciones. El número de personas hospitalizadas está cayendo, y el aumento del número de muertos ha bajado, aunque aún mueren cientos de personas al día por COVID-19.

En la mezquita, Zahid dijo que el número de muertos llegados en la última semana había bajado, pero el nerviosismo no.

“La gente tiene miedo del corona, no hay duda sobre eso”, dijo Zahid. (AP) —

 

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